Campamentos de verano: beneficios y consejos.

By 18 julio, 2018 Blog No Comments

Desde la Psicología Infantil, los campamentos de verano presentan muchas ventajas, pero hay que saber elegir el adecuado para nuestro hijo/a en función de su edad y de las motivaciones que le promueven a la aceptación, pues no todos los campamentos son iguales, así como no todos los niños son iguales, y por consiguiente no todos aceptan asistir.

Beneficios de los campamentos de verano

  • La convivencia de nuestros hijos con sus iguales durante los días que dura el campamento, facilitará la socialización y adaptación al entorno desarrollando habilidades sociales y valores esenciales para la vida como el trabajo en equipo y el cooperativismo, el sentimiento de grupo y de compañerismo tan importante en la infancia (y por supuesto en la adolescencia), conocerán el sentido de la responsabilidad, de la independencia y la autonomía (aprenden a tomar decisiones que normalmente son cargo de los padres), permitiendo todo ello una mejora significativa en su autoestima y en la seguridad de sí mismos.
  • La relación diaria y continua con el grupo les precisa la puesta en marcha de habilidades de comunicación que les beneficia en su aprendizaje de generación de relaciones adecuadas.
  • Pese a que el objetivo primordial es el disfrute y expansión de los menores, ello no exime del seguimiento de una rutina y un orden diario que creará hábitos saludables que incorporarán en su vida diaria.
  • Por otro lado, están en contacto y conviven con personas o ideas que pueden ser diferentes a las suyas habituales (distintas razas, creencias o costumbres), lo que promueve un incremento en la tolerancia y el respeto a los diferentes colectivos, compartiendo diversión y experiencias nuevas y agradables.
  • El aprendizaje adquirido en los campamentos suele ser de carácter práctico, lo que lo diferencia del carácter teórico impartido por los colegios, y por tanto influye en la rapidez de adquisición de los conocimientos y en su permanencia a más largo plazo.

¿A qué edades es conveniente mandarlos a un campamento?

La edad ideal dependerá de cada niño, pero normalmente a partir de los 6-7 años los niños tienen suficiente autonomía como para afrontar este reto. Nos ayudará a tomar la decisión el hecho de si ha pasado previamente noches fuera de casa y lo ha superado bien. Por ejemplo, en casa de algún amiguito.

Todos los niños a esta edad han tenido que afrontar la adaptación al colegio y es fácil ver si han adquirido la seguridad necesaria para separarse de la familia y desarrollar las habilidades sociales y de autonomía requeridas para adaptarse ellos solos a un entorno diferente del de la familia. Para esta decisión será también un factor fundamental la actitud de confianza de los padres hacia su hijo y hacia esta experiencia. Entre otros, los miedos de los padres, sus dudas e inseguridades respecto a si su hijo estará bien, si han tomado la decisión correcta, si será un lugar seguro y estará en buenas manos van a condicionar su actitud, que se transmitirá al niño, contagiándole seguramente de estas dudas y este nerviosismo.

Miedos y preocupaciones ante un campamento

Si es la primera vez que nuestro hijo va a un campamento, es normal que surjan inseguridades ante la aparición de situaciones que ellos no controlan. Lo natural es que explicándoles lo bien que se lo van a pasar y las diversiones que les esperan, su ansiedad desaparezca. Pero pueden producirse casos en los que el rechazo sea más intenso o que aparezca cierta desazón. Ante esta circunstancia o la posibilidad de que ocurra, es importante que el niño se involucre en todo el proceso desde el principio. Os damos algunas claves para superar los posibles miedos a los campamentos:

 

Mejor hablarlo con tiempo

Es recomendable que demos a nuestro hijo la información cuanto antes. Si tenemos en mente la posibilidad de que este verano acuda a un campamento, empieza a comentárselo en primavera. A más tiempo para madurar la idea, más tiempo tendremos para conocer su posible rechazo y para hacerle ver que él va a participar en todo el proceso y que las cosas van a ir estupendamente.

Que participen en la elección del campamento

El abanico de posibilidades respecto a los campamentos de verano es enorme, las temáticas son muy diversas y lo difícil sería no encontrar uno que a nuestro hijo le atraiga. Lo ideal es que el niño decida a qué campamento ir de acuerdo con sus gustos e intereses, por lo que es conveniente que le brindemos un rango de posibilidades y que él nos diga cuál prefiere. De esta forma sentirá que es algo propio y no una obligación que le estamos imponiendo.

Que el niño vea los puntos positivos de ir de campamento

Durante la elección y la preparación hay que explicar al niño cuáles son los puntos fuertes de cada elección.  De esta manera irá comprobando en cuáles va a poder practicar su deporte o actividad favorita, dónde va a poder realizar aquello que lleva tiempo deseando… Tenemos que evitar los comentarios negativos que puedan influir en su rechazo hacia los campamentos.

Que encuentre apoyo en otros niños

Ayuda mucho que los niños se apunten al campamento elegido junto con compañeros, amigos o incluso algún hermano. Esto puede ir en contra de fomentar su independencia, pero, sobre todo, si es la primera vez que va, le dará la confianza suficiente para apuntarse a esa aventura y abrirle la mente para ocasiones futuras.

 

 

Campamentos urbanos

Si a pesar de haber intentado todas las pautas anteriores nuestro hijo sigue mostrando miedo o rechazo a la idea, tenemos la posibilidad de orientarle hacia los campamentos urbanos, que permiten que por la tarde puedan regresar a casa. De esta forma estarán dando el primer paso y podrán conocer las dinámicas de funcionamiento de los campamentos. Esto les proporcionará la mayor parte de los beneficios de esta característica actividad veraniega y les preparará para que el verano siguiente se atrevan a iniciar la aventura de dormir fuera de casa.

 

Si tu hijo, tras seguir estas pautas, sigue mostrando preocupación excesiva, o le cuesta mucho dejar su casa para, por ejemplo, ir a dormir o comer a casa de algún amigo, no dude en contactar con PSICOALFARO. Te ofreceremos soluciones personalizadas tras analizar tu caso.

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